TAG | argentina
La mayoría de los casos son cometidos por los propios empleados
El 46% de los ejecutivos locales reportó un ilícito cometido en su organización en 2011. Supera al porcentaje de otros países de América Latina y del resto del mundo
Aunque crecieron las regulaciones y los controles, los delitos económicos dentro de las compañías siguen en aumento. En el mundo y también en la Argentina. De acuerdo con la última encuesta de la consultora Price Waterhouse (PwC), el 46% de los ejecutivos locales declaró que su empresa reportó un delito económico en 2011. Esto es un 38% más que en 2009, año en que se había realizado el mismo relevamiento. Esto ubica al país por encima de los niveles de la región (37%) y del resto del mundo (34%).
El estudio se realizó entre más de 3800 ejecutivos de 78 países, con la participación de 77 directivos argentinos. La cantidad de delitos económicos reportados a nivel global en los últimos 12 meses creció un 13% frente a los declarados en 2009. Y la principal preocupación pasa por el riesgo de los fraudes informáticos: delitos económicos en los que las computadoras e Internet juegan un papel central. Generalmente las empresas están siendo más reactivas que proactivas. Sólo hacen algo cuando sucede algo, explicó a Carolina Lamas, gerente del área de dispute, analysis & investigations de PwC Argentina y una de las pocas examinadoras de fraude certificadas (certified fraud examiner) del país.
Con todo, el 56% de los ejecutivos locales señaló que su organización no está preparada para prevenir y detectar delitos informáticos o declaró que no lo sabe. En América Latina el porcentaje es del 44% y a nivel global llega al 40 por ciento.
En la Argentina, el 18% de los encuestados cree que la principal amenaza de delito informático tiene su origen dentro de la organización y consideran al departamento de Tecnología como el más riesgoso. Así lo consideran porque creen que los empleados que poseen conocimientos sobre tecnología son los principales perpetradores de delitos informáticos. No obstante, la amenaza puede localizarse en cualquier sector, advirtió PwC en su informe.
Para la firma, el notable incremento de los delitos económicos en la Argentina tiene relación con el aumento de la cantidad de empresas que deciden afrontar esta problemática: se investiga más. Por eso, en el estudio se observa una disminución en la cantidad de ejecutivos que desconoce si la organización fue o no víctima de fraude. En el caso de los delitos económicos son un poco mas concientes de la importancia de la prevención. El más típico es la malversación de activos como, por ejemplo, robo de mercadería, dinero de la caja o cheques a través de maniobras para que no se note su falta, detalló Lamas. Otros delitos son el fraude en los estados financieros, el abuso de información privilegiada, soborno y corrupción.
¿Cuál es el perfil de las víctimas? De acuerdo con los resultados de la encuesta, ninguna organización sin importar su tamaño o sector está exenta de fraudes. A nivel local, el sector más afectado es el financiero, pero también se explica porque cuenta con regulaciones más estrictas.
A las empresas les preocupa el daño que un delito económico tiene sobre su reputación. Si hay un caso de corrupción en una empresa, es difícil para los empleados decir que trabajan en esa compañía. O si una empresa tienen problemas de fraude en el área de compras, puede verse como vulnerable, señaló Lamas.
En cuanto a los autores de los delitos, el 66% reconoció que se trata de los propios empleados de la empresa, con 3 a 5 años de antigüedad promedio. Un dato preocupante es que en el 31% de los casos locales, los delitos fueron cometidos por gerentes de nivel medio, los mismos responsables del negocio y de controlar las operaciones.
Aunque en pleno crecimiento y con cada vez más iniciativas de parte de las compañías para interactuar con sus clientes a través de Internet, la adopción de estrategias que contemplen las redes sociales se ve limitada en las empresas locales, comparadas con las de otros países de la región y del mundo. Mientras que, en la Argentina, sólo un 28% de las empresas ha comenzado a utilizar redes sociales como Facebook, Twitter, YouTube o LinkedIn, en Chile o Brasil, la adopción alcanza un 37% y 44%, respectivamente. Así se desprende del informe International Business Report 2011, realizado por Grant Thornton en 39 países (se entrevistó a directivos y presidentes de 2.721 empresas privadas medianas y grandes de cinco industrias: Manufactureras, Servicio, Comercio, Construcción y Otras). Las empresas locales se fijan principalmente en funciones de reclutamiento de personal, con el 18%, seguido por la publicidad y la comunicación con clientes, con un 14% cada una. También se busca realizar actividades de Responsabilidad Social Empresaria (RSE) o promociones, destaca ante IT Business Mariana La Menza, responsable de Marketing de Grant Thornton Argentina.
Mercados emergentes
La diferencia en este segmento se manifiesta con respecto a otras regiones: en América latina, la comunicación con los clientes se posiciona como la principal razón por la que las compañías se vuelcan hacia las redes sociales, mientras que, a nivel mundial, prevalece la publicidad. En ambos casos, el reclutamiento de personal aparece en el último lugar.
El estudio destaca que las empresas de mercados emergentes empiezan a tomar el liderazgo en el tema de las redes sociales. Mientras el 43% de las compañías privadas a nivel mundial utiliza de alguna forma las redes sociales, este porcentaje crece al 53% en América latina y al 50% en las economías BRIC (Brasil, Rusia, India, China). En los mercados más maduros, las cifras caen a una marca cercana al 40%, como es el caso del grupo de las siete economías más desarrolladas. La tendencia es que seguirá creciendo más rápido la adopción en los mercados emergentes que en los mercados maduros. Sobre todo, en países con población a la que todavía le falta desarrollar la interactividad, dice La Menza. En el mediano plazo, 78% de las firmas en América latina planea incrementar el uso de redes sociales.
Fuente: Manuel Parera, El Cronista Comercial.