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La crisis del euro y la desaceleración de China y de Brasil configuran un escenario internacional menos favorable, mientras que, en el plano local, la inflación, las pujas salariales y las presiones sobre el tipo de cambio, entre otras variables, ponen en riesgo la salud del modelo
1. EUROPA EN CRISIS: La supervivencia del euro, bajo amenaza
En 2012 habrá mayor volatilidad e incertidumbre, ya que para la Argentina, Europa no es sólo un socio comercial de relevancia, sino que la suerte de la zona del euro es la que podría marcar el humor de toda la economía mundial. En países en desarrollo como la Argentina, esta suerte de década perdida del Primer Mundo se reflejaría en precios reales de las commodities estancados y volátiles, menor comercio internacional (con presión a exportar el ajuste vía depreciación o barreras comerciales) y, en última instancia, menor inversión y crecimiento. Todo lo cual refuerza la conveniencia de una mayor integración financiera y comercial con nuestros vecinos.
2. COMMODITIES: Los principales compradores dan señales de desaceleración
La soja, que aporta al Estado US$ 7500 millones en concepto de retenciones a la exportación, tiene dos grandes compradores, ya sea en grano como en harinas y aceites: la Unión Europea y China. El primero está en una crisis aún sin solución, mientras que el otro insinúa una desaceleración para 2012.
Todo esto impactará en la Argentina. En el mejor de los casos, la economía mundial va a estar en un crecimiento muy bajo (2,5%) y la eurozona, estancada. El peor escenario sería el mundo creciendo a 2% y la eurozona en recesión.
3. BRASIL: Menor crecimiento y depreciación del real
Lo preocupante es la tasa de crecimiento de la economía brasileña y el movimiento del tipo de cambio. En cuanto al tema del tipo de cambio, está claro que el gobierno brasileño vio con buenos ojos la devaluación del 20% y el ministro de economía manifestó que no va a volver a un real de 1,60 por dólar, es decir que contempla la devaluación.Esto plantea a la Argentina un desafío, porque tendrá más competencia de exportaciones desde Brasil y necesitará más esfuerzo para exportar allí. El problema puede estar en la industria automotriz, porque está integrada y una parte importante de nuestra producción va a Brasil, y viceversa.
4. TIPO DE CAMBIO: Más presión para un dólar monitoreado
Los controles cambiarios continuarán en el futuro, dado que las autoridades creen que una depreciación más rápida del peso exacerbaría la fuga de divisas y alimentaría la inflación. El riesgo de mantener una depreciación gradual del peso es que con una inflación de 20%, el tipo de cambio real seguirá apreciándose rápidamente, e impactará de forma adversa en la balanza de pagos y el crecimiento económico
5. TASAS DE INTERES: Habrá menos crédito, más caro y de corto plazo
2012 será un año de mayor contracción de la oferta crediticia. Se prevé mayor restricción del crédito, las tasas activas de los créditos van a ser mayores que las previas a octubre de 2011. En la primera mitad del año, los depósitos del sistema crecían al 30% anual, mientras que el crédito avanzaba al 50%; para 2012, las proyecciones son que tanto depósitos como préstamos crezcan en torno al 30% anual.
6. INFLACION: Menor consumo la limitará, pero seguirá preocupando
No se espera una inflación de un dígito para el año que se avecina, sino más bien una que ronde el 20 por ciento. El Gobierno explícitamente va a un escenario con mayor convergencia nominal, es decir, una desaceleración del gasto, de la emisión monetaria, de la pauta salarial y, en consecuencia, de la inflación. A grandes rasgos, ése es el lineamiento de esta administración para 2012.
El problema no ha desaparecido, pero en los trazos gruesos, el Gobierno apuesta a un escenario diferente al de años anteriores.
7. PUJA SALARIAL: Paritarias, sin un rumbo claro
Las negociaciones encuentran a las empresas con niveles de competitividad más acotados. Hay productos de la industria de alimentos en que no hay margen para corrimiento de costos internos. El costo laboral es mayor que en México y Brasil.
8. SUBSIDIOS: El fin de los servicios públicos baratos
Se profundizará la necesidad de la quita de subsidios que hasta ahora se mantuvo en tarifas bajas, al tiempo que horadó la caja estatal. La gran cuestión es cómo se hará el recorte. La masa de subsidios representa 16% del gasto y cerca de 6% del PBI.
9. SUPERAVITS GEMELOS: Las cuentas públicas, cada vez más deterioradas
Los superávits gemelos -el fiscal y el de cuenta corriente- fueron soportes del modelo económico. Ahora se deterioran y tienden a desaparecer: el fiscal, por el incremento del gasto público, y el de cuenta corriente, por la suba de las importaciones. Cuando hay superávit es porque la economía argentina está gastando menos de lo que produce, cuando hay déficit entra en problemas: o hace un ajuste o se endeuda
10. PROVINCIAS: Un inmenso rojo fiscal asfixiará aún más a los gobernadores
Este año las provincias necesitarán $ 38.000 millones (comprende un resultado primario de $ 16.000 millones y amortización de capital más intereses de deuda por 22.000 millones), según estima el Instituto de Análisis Fiscal.
En el presupuesto se incorporó una partida de $ 14.900 millones, que indicaría que la Nación financiará deuda de las provincias. Aun si eso fuera así, quedan $23.000 millones de déficit. Como las provincias no tienen la posibilidad de emitir dinero o endeudarse con el BCRA ni de usar reservas, los gobernadores están esperando saber cuánto les otorgará la Nación.
Es por este gran déficit fiscal que las provincias están subiendo impuestos y viendo la posibilidad de endeudarse colocando letras. Pero los gobernadores también pueden emitir cuasimonedas, algo que sería pésimo para el Gobierno, porque encarnaría una mala señal para la ciudadanía y sus recuerdos de lo que sucedió en 2001.
Queremos compartir con ustedes el artículo publicado en “El Cronista Comercial”, donde se brindan cinco claves para comprender la crisis de la moneda europea.
- ¿Por qué llegaron Grecia y otros países europeos a una crisis de deuda?
Desde la creación del euro, en el año 2001, varios miembros de la unidad monetaria de 17 países vieron crecer la afluencia de capitales a sus fronteras. Buena parte de la liquidez global posterior al estallido de la burbuja de las puntocom tuvo como destino esos promisorios países de la flamante comunidad monetaria europea, a pesar de que el conjunto agrupaba realidades muy distintas. Alemania o Francia, líderes económicos del continente, emitían deuda en la misma moneda que Portugal o Irlanda, a niveles percibidos de riesgo no tan diferentes y con un tipo de cambio atractivo. En ese período, Grecia se destacó por un ritmo de endeudamiento a fines de septiembre pasado alcanzaba el 165% de su PBI anual que no fue acompañado por niveles de crecimiento similares de los ingresos públicos y de la actividad económica. El nivel de salarios, tanto públicos como privados, se equiparó además con el de otros países más productivos y se pagaron en una moneda fuerte como el euro, lo que afectó las cuentas del Estado y la competitividad de las empresas. Cuando la recesión mundial llegó de la mano de la crisis sub prime en los EE.UU., el bajón económico la encontró débil e imposibilitada de pagar sus deudas. - ¿Qué rol juega la moneda común en esto?
El experimento de utilizar una única moneda y un sólo Banco Central pero, sin embargo, emitir bonos soberanos cada uno por separado- les quita a los países en problemas la posibilidad de recurrir a las medidas más tradicionales para enfrentar crisis como las que viven. Por ejemplo, estos países no pueden ordenarle a su banco central que imprima más moneda para pagar sus deudas con ella, como sí lo hace los Estados Unidos. Tampoco pueden generar procesos inflacionarios para licuar el nivel de esas deudas. El valor alto de la moneda, combinado con altos niveles de salarios y otros costos, además hiere seriamente la competitividad de sus cadenas productivas y con ello se ven imposibilitadas de recuperar los niveles de actividad económica necesarios para generar los ingresos que, finalmente, cancelarían esas obligaciones. Sin esa posibilidad de manejar su política monetaria, las salidas se complican. - ¿Los rescates no sirvieron para nada?
Si bien Grecia fue la más complicada, no fue la única nación europea sobreendeudada e imposibilitada de alcanzar un nivel de productividad compatible con el valor de la moneda común. Grecia recibió un rescate de 110.000 millones de euros en 2010, y otro de 109.000 millones este año. Pero los inversores temieron por la solvencia de sus bonos de otros países en situaciones similares, y dispararon rescates para Portugal e Irlanda. Hasta ese punto, la situación parecía contenible, porque se trata de economías pequeñas cuyos paquetes de rescate no implican erogaciones imposibles. Pero la desconfianza se trasladó a las emisiones de deuda de otros países, más competitivos y diversificados, pero que tampoco alcanzan el nivel de desarrollo de Alemania. - ¿Por qué ahora los temores se focalizan en Italia?
Luego de los rescates, el temor de los inversores se trasladó a las emisiones de deuda de economías más grandes. España e Italia son las más afectadas, aunque los ataques especulativos llegaron a alcanzar a la propia Francia. Pero de todas, Italia es la más complicada. Se trata de una economía potente, comparada con la mayoría de los países del mundo, pero quizás demasiado madura y con una capacidad de crecimiento limitada. En los últimos 15 años promedió un crecimiento anual de su PBI del 0,75%, muy por debajo de la tasa que paga por sus compromisos. En la década del euro, sin embargo, vió crecer su endeudamiento hasta alcanzar el 120% de su PBI anual, y el parate económico de 2008 complicó aún más esa situación. La diferencia con los casos de Gracia, Irlanda y Portugal es su tamaño: Italia es la tercer economía más grande de la zona euro, y las cifras necesarias para su rescate se vuelven imposibles de alcanzar. - ¿Puede desaparecer el euro?
Muchos lo temen, pero de momento los líderes europeos han mostrado mayor predisposición a sostenerlo que a considerar cualquier otra alternativa. Sin embargo, la amenaza de Merkel y Sarkozy del viernes pasado más allá de que pueda ser interpretada como una simple presión para Italia sonó fuerte. Sin embargo, un escenario más leve que la desaparición de la divisa europea y considerado el más probable por parte de los inversores según una encuesta de Reuters de hace dos semanas atrás es la reducción de la zona euro a menos de 17 miembros, el número actual de países que la componen. Los encuestados entendían que era muy probable que uno o más países Grecia, por supuesto, estaría entre ellos entre ellos deberán abandonar la moneda común en algún momento.